VITORIA. La gastronomía une culturas. Así lo demostraron ayer decenas de vecinos, artistas y diversos colectivos sociales, reunidos en torno a la II edición de la iniciativa Arroces del Mundo. La idea surgió con la intención de “darle la vuelta” al fenómeno de la inmigración y a las zonas más antiguas de ciudades como Vitoria, Pamplona y Bilbao, ya que la fiesta se celebró de forma simultánea en los cascos de las tres capitales.

Javier Lobato, miembro de la asociación vecinal Barrenkale, se encargó de coordinar a todos los residentes que, sobre las 11.30 horas, llegaban a la calle Bueno Monreal con todos los condimentos para cocinar su arroz. Además de residentes gasteiztarras, originarios de Lituania, Marruecos, Burkina Fasso, Colombia, Venezuela, Ecuador, Brasil, Uruguay y Perú conformaban la lista de los más de 140 inscritos -responsables de cocinar, al menos, 16 variedades de arroz-, a la que, posteriormente, se unieron muchos otros.
Las casetas para cocinar se dispusieron a lo largo de la calle, cerrada al tráfico, en la que resonaba la música de Kiko Veneno. Además de la parte culinaria, el día deparaba un recital de versos sobre el crisol de culturas en que se ha convertido esta zona de la ciudad, a cargo de Txiki Tostado. La percusión, los bailes colombianos, la danza del vientre y la actuación del cantautor Manuel Cabral completaron el programa festivo, que también dejó su impronta artística en forma de mural. Los artistas locales Verónica Verckmeister, Succubus, Mila Bretón, Javier Hernández Landazabal, Brenan Duharte e Iñaki González Oribe se encargaron de plasmar en un mosaico pictórico su particular visión de la mezcla de culturas.
Lobato aseguró que, además del componente lúdico, se pretende “romper los topicazos y las etiquetas que asociamos a los extranjeros”. Así, la otra cara de la convivencia se cocinó en los fogones, cuna cultural. “Si uno comparte paellera con un vecino de otro país, es posible que, al día siguiente, se lo encuentre por la calle y se saluden”. Asimismo, Lobato aseguró que esta celebración persigue “darle vida a un barrio cuya decadencia se denuncia continuamente”. A través de la convocatoria en Bilbao y Pamplona, el portavoz de los vecinos aseguró que “no nos sentimos tan solos en nuestras luchas y reivindicamos el vivir aquí”.
Extraido del Diario de Noticias de Alava
